La relación con los alumnos

viernes 12 de agosto 2016

La buena relación con los alumnos es el comienzo de todo buen aprendizaje. Esta debería estar basada en la honestidad y humildad por parte del docente. No tenemos por qué saber todo, no podemos estar en cada clase al máximo de nuestra efectividad y fuerzas. Por eso, hay que comenzar por ser sinceros y mostrar una actitud de que nosotros también estamos dispuestos a aprender y a mejorar. En segundo lugar es importantísimo crear un clima de confianza. Cuando nuestros alumnos creen en nosotros, en que somos capaces de ayudarles a aprender, entonces su disponibilidad crece. Y por último, la relación con los alumnos debe ser de un gran respeto mutuo. Dijo Goethe: “Trata a las personas como si fueran lo que deberían ser y de este modo les ayudarás a conseguir lo que son capaces de hacer.”

Es nuestra labor más importante como profesores que cada alumno se sienta a gusto en nuestras clases, que crean en sí mismos y su capacidad para aprender español y que descubran, con nuestra ayuda, su mejor forma de aprender.

Hoy nos gustaría daros unos pequeños consejos sobre los problemas de conducta que pueden surgir…

  1. Ante todo, evita las confrontaciones en la clase. Si ves que un alumno parece que ataca, no personalices. Con toda seguridad, no te está atacando a ti, sino que está mostrando su frustración. Y eso es precisamente lo que nosotros tenemos que averiguar y tratar: ¿Por qué está este alumno/a frustrado? ¿Por qué no está aprendiendo como debería? Habla con él o ella, siempre fuera de clase mostrando una actitud empática, atacando el problema de raíz y negociando un plan para que empiece a mejorar su progreso.
  1. Siempre deja bien claro que lo que puede llegar a ser inaceptable es una conducta y no el alumno/a en sí. No ataques a la persona, sino condena su conducta y trata de solucionar el problema.
  1. Trata de utilizar una disciplina proactiva. Esta consiste en anticipar los problemas, es decir, actuar antes de que estos ocurran. Por tu experiencia sabes que en determinadas situaciones pueden surgir contratiempos. Habla de ello antes de que ocurran, diles lo que se debería hacer para evitarlos y por supuesto las consecuencias que pueden tener si la conducta es inapropiada.
  1. Evita SIEMPRE que la situación escale. Si ves que estás perdiendo tu autocontrol, date tiempo y dale tiempo también al alumno/a. Es mejor parar y decir: "No me gusta lo que nos está pasando, después hablamos", que en mitad de la clase seguir con la discusión. Normalmente no lleva a más que una confrontación inútil y donde se daña la relación no solo con ese alumno/a en particular, sino también con toda la clase.
  1. Procura no comparar a ese estudiante con otros o a la clase con otra clase que es mejor. Los adolescentes odian estas comparaciones y no sirven para mejorar la relación con ellos. Cada grupo es diferente y no hay razón para comparar.
  1. No utilices amenazas vacías en un momento de enfado. Sabes de antemano que no las puedes cumplir por diversos motivos. Cuenta hasta diez antes de decir algo de lo que te puedes arrepentir.

  1. Y lo más importante, fomenta en ti mismo/a la CALMA. Pase lo que pase, siempre tiene solución. Puede ser que en ese momento no la veas. Necesitáis tiempo para solucionar el problema pero la calma siempre ayuda.

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