Los factores fisiológicos y ambientales

miércoles 2 de agosto 2017

Los factores fisiológicos y ambientales

Hoy nos gustaría atender a los factores que afectan al aprendizaje de los adolescentes y que tratan de su cuerpo, de cómo se encuentran ese día en clase, de su preparación para aprender y del entorno que les rodea: los compañeros, el docente y el aula. Veamos estos factores más detenidamente.

1.  Las necesidades básicas

En primer lugar tengamos en cuenta la pirámide de Maslow.

En ella apreciamos que para que tenga lugar un buen aprendizaje hay que cubrir las necesidades básicas. Por ejemplo, es muy importante para los adolescentes dormir y comer bien para que su cuerpo esté preparado para aprender. De no ser así, el aprendizaje sufrirá si están cansados, tienen hambre, toman demasiado azúcar o no beben suficiente agua, entre otros factores.

2. La importancia de las hormonas y la energía

Quizás lo más característico de la adolescencia es que en ella se produce un gran cambio hormonal que se manifiesta tanto a nivel físico como a nivel psicológico. ¿Y que tiene que ver esto en nuestras clases? Pues que con mucha frecuencia los adolescentes se mostrarán irascibles y con muchos cambios de humor y que nosotros, los docentes, tenemos que aprender que no se debe a nosotros, que no podemos personalizar sino que tenemos que mostrar empatía y sí, también mucha paciencia. Asimismo, debido a las hormonas, entre otras causas, su energía es muy irregular y van del agotamiento a una hiperactividad en cuestión de muy poco tiempo.

El tener en cuenta ambos factores tendrá un gran impacto en nuestras clases porque según como se encuentren los alumnos, así responderán. Por consiguiente, tenemos que aprender a entrar en clase y observar y “sentir” a nuestros alumnos. En muchas ocasiones nuestro plan de clase no coincidirá con su energía por lo que tenemos que tener siempre preparado un plan B para cuando veamos que no podemos llevar a cabo la actividad de, por ejemplo, comprensión lectora que teníamos preparada porque están “demasiado alterados” o el juego tan activo que habíamos preparado porque están agotados. Asimismo es importante tener en cuenta la hora en que impartimos nuestras clases y el día de la semana. No es necesario recordar lo diferente que es una clase el lunes a las nueve, el viernes a las tres o después de un examen de matemáticas o una clase de educación física. Todos estos factores influyen, y si los ignoramos, con seguridad tendremos problemas de conducta.

3. El entorno

También el entorno donde se trabaja debe reunir unas condiciones óptimas para que se aprenda mejor. Hay que cuidar la ventilación continua del aula, asegurarnos de que tengan una buena luz, una óptima visión de los materiales que estamos proyectando o de lo que escribimos en la pizarra, de que oigan bien al profesor/a y de que se oigan y vean bien entre ellos y por supuesto una buena distribución del mobiliario adaptado a las actividades que se están realizando.

Además, está el entorno de los compañeros. Es vital que nos aseguremos de crear un ambiente cooperativo, que no de competición, donde el alumno/a se sienta seguro, acogido y sin inhibiciones para interactuar.