Cita con la muerte


Alison Tinker (artista inglesa)

Cita con la muerte es un cuento corto de tipo Ciencia Ficción de la escritora española Mónica de la Rosa. La realización de esta tarea preparará a los alumnos hacia el trabajo escrito.

Indagación

  • Reflexionar sobre el concepto de la muerte en nuestra sociedad
  • Practicar para el trabajo escrito de literatura
  • Trabajar la pronunciación al leer en cuento en voz alta

Acción

Tiempo

Una clase para leer el cuento

Otra clase para la discusión del cuento y la preparación para el trabajo escrito

Una clase más para el trabajo escrito, el resto lo deben hacer en casa.

Nivel

Superior

Dinámica

Individual: Primera lectura del texto

Parejas: Trabajo escrito

Grupos: Discusiones sobre el capítulo

Tema troncal/Temas troncales

Relaciones sociales

Aspectos

Comportamientos y posturas sociales

 

TdC y enlaces

Tabúes en diferentes culturas

Atención a la diversidad

En la realización del trabajo escrito pueden escoger el formato que prefieran y trabajar con la persona que quieran

Ficha para el alumno

Aquí tienes el enlace al PDF: El cuento y la tarea pra trabajar con los alumnos. Cita con la muerte


 

Destrezas

Comprensión lectora

Interacción oral

Expresión oral

Expresión escrita

Tipos de textos

Cuento corto

Competencia fonológica

Se trabaja la entonación al leer el cuento en voz alta

Variantes

Español estándar

Notas para el profesor

Al ser un cuento corto y muy dialogado se puede leer en clase en voz alta para practicar la pronunciación y fluidez de lectura. (Dejar de todas formas, una primera lectura en silencio y de forma individual). Leer todos los capítulos seguidos una vez y después se hace el trabajo.

CITA CON LA MUERTE

CAPÍTULO 1:

  • Describe a los protagonistas, no solo los rasgos físicos sino también su carácter:

Beatriz:

DIego:

  • ¿Dónde y cómo se conocen?

Se habían conocido en una fiesta.

Bea no había querido ir. Estaba ya harta de pasarse los fines de semana bebiendo y durmiendo las borracheras. Tenía que haber algo más, no sabía qué, pero estaba dispuesta a encontrarlo. Aquella noche estaba más guapa que de costumbre porque acababa de llegar de unas vacaciones de ensueño en Jamaica. Sus piernas, que ya de por sí llamaban la atención, gracias al bronceado y al vestido de flores amarillas que se había comprado, resaltaban más que nunca.

Entró en la fiesta, saludó a un par de conocidos y con un gin tonic en la mano se disponía a encender el primer cigarrillo de una larga noche. Salió a la terraza y allí estaba él. No es que fuera guapísimo pero tenía una luz que atraía y una sonrisa que funcionaba como un imán. Bea tuvo que ir irresistiblemente hacia él. Después de encandilarla con su sonrisa, sacó un encendedor y le encendió el cigarrillo sin dejar por un instante de mirarle a los ojos.

- No nos hemos visto antes, ¿verdad?

- No, no lo creo. Acabo de volver a vivir a España. He pasado siete años en el extranjero.

- ¡Qué suerte! ¿Dónde estabas?

- En Inglaterra. Fui allí a estudiar en la Universidad, después me salió un trabajo y me quedé.

-¿Y por qué has vuelto?

- Eso es lo que yo me estaba preguntando exactamente antes de que te viera entrar. ¿Sabes? Es mucho más fácil marcharte de tu país que regresar. He pasado muchos años fuera de España y uno no se da cuenta de lo que se cambia hasta que vuelves. Además, sentirse extranjero fuera de España es una cosa pero en tu propio país… y es que acabas siendo un híbrido, pero bueno, dejemos hablar de esto. Y tú, ¿eres amiga de Gonzalo o de Pilar?

- De Pilar. Fuimos compañeras de universidad y hemos mantenido el contacto.

- O sea, que eres periodista también.

- Bueno, sí. Ahora soy la directora de una revista.

- ¿Qué tipo de revista?

- Pues es una revista bastante seria donde hay un poco de todo, desde una entrevista a un escritor sobre su última obra, pasando por un artículo sobre la educación a los hijos y hablando también de música, arte, política, ya te digo un poco de todo.

- A todo esto. Todavía no te he preguntado cómo te llamas.

- Es verdad, si ni siquiera nos han presentado. Me llamo Bea y ¿tú?

- Yo soy Diego.

Se dieron la mano y se hizo un silencio entre los dos.

CAPÍTULO 2:

  • ¿Qué crees tú que le ha preguntado Beatriz a Diego?

Catalina era la mejor amiga de Bea, siempre lo había sido. Si necesitaba hablar con alguien de este encuentro tendría que ser con ella. Cogió el móvil y la llamó…

- ¿Pero a quién se le ocurre hacerle LA PREGUNTA en los primeros cinco minutos de conocerle?

- Cata, tenía que hacerlo. Me estaba gustando mucho y quería saberlo…

- Y ahora…¿qué vas a hacer?

- Pues no lo sé. Me imagino que olvidarlo y hacer como si no lo hubiera conocido…

- ¿Crees que serás capaz?

- No lo sé. Lo intentaré.

CAPÍTULO 3:

  • Ahora descubres el secreto del cuento, ¿cómo reaccionas ante él?
  • ¿Ves alguna ventaja si fuera así en la realidad?

- Mamá, tú siempre me has enseñado que tengo que decir lo que pienso y esa pregunta me estaba rondando la cabeza desde que lo vi.

- Lo entiendo, cariño, pero es que las cosa han cambiado. Desde aquel día funesto…

- Mamá, no digas eso.

- ¿Qué quieres? Soy sincera, es lo que pienso. Las cosas estaban mejor antes, cuando no lo sabíamos…

- Bueno, eso lo dices tú. Imagínate si yo no hubiera sabido que le quedaban sólo tres años de vida y me hubiera dejado enamorar y quién sabe, si incluso casarme y tener hijos ¡Aquí me tendrías viuda y con al menos un niño!

- Sí, tienes razón, pero hubieras disfrutado durante tres años de una relación maravillosa, que de esta manera te vas a perder.

- Mamá, ¿cómo eran las cosas antes? Los mayores no queréis casi nunca hablar de ello y yo era tan pequeña que ya no me acuerdo.

- Era muy diferente. Cuando nacías, documentaban ese día y entonces lo celebrabas cada año. Cuando te preguntaban cuántos años tenías, pues contabas desde el día de tu nacimiento hasta entonces.

- ¡Pero eso es absurdo!

- Bueno, para ti. Yo me acuerdo de una amiga mía que nació en el 34 y tenía un novio que había nacido en el 44. Teóricamente él era diez años más joven, por lo que los padres se opusieron a su relación. Ellos no hicieron caso, se marcharon de la ciudad y se casaron.

- ¿Y qué pasó?

- Pues que después de cinco años él murió en un accidente de tráfico.

- ¿Y ella?

- Ella vivió cuarenta años más, echándole en falta cada día del resto de su vida.

- O sea, que según LA EDAD él era en realidad treinta años mayor que ella…

- Sí, pero entonces no sabíamos nuestro día de la muerte y vivíamos en relación con los días pasados, no los días que nos quedaban.

- Pero entonces, ¿cómo planeabais el futuro?

- Bueno, pues claro que todos sabíamos que tarde o temprano nos teníamos que morir, pero como no sabíamos cuándo eso iba a ocurrir, pues tratábamos de no pensar en ello. Teníamos nuestras relaciones, nuestras carreras, fundábamos las familias y … sí, es verdad que muchas vidas quedaron sorprendentemente truncadas, y que había grandes dramas, pero era así. Quizás teníamos algo que para mí ahora se ha perdido y sin lo que es muy difícil vivir. Se llama esperanza. En aquellos tiempos, incluso cuando una persona se ponía enferma, siempre tenías la esperanza de que era pasajero, de que se iba a curar. No sabías con la seguridad que lo sabes ahora exactamente la hora en la que uno se va a morir.

Bea marchó a su casa con las ideas confundidas y una gran tristeza en el corazón. Ella nunca se lo había dicho a su madre pero si ella hubiera sabido cuando era pequeña que su padre iba a morir tan pronto, nunca se hubiera ido al internado. Los padres dijeron que era cuestión de un año, que sería mejor para sus estudios, que ellos tenían que viajar mucho. Un año más y luego estarían todos juntos… Si ella lo hubiera sabido, habría pasado ese ultimo año sin separarse de su padre, le habría disfrutado. Y fue exactamente ese año cuando se impuso LA EDAD. Hacía tanto tiempo... que Bea apenas recordaba cómo había sido antes.

Lo mismo le había pasado a su padre con su hermano Daniel. En los últimos dos años, él estaba tan ocupado con su trabajo que había ido cancelando la visita prometida a París. “Es sólo una fase”, le decía por teléfono, “en cuanto demuestre en el trabajo lo que valgo, empezaré a tomarme más vacaciones. De momento no puedo cogerlas”. Daniel le había incluso comentado en uno de sus correos que tenía últimamente dolores de cabeza. Él se reía y le decía que lo que tenía que hacer era dejar de darle al whisky. Aquella noche, cuando la abuela le despertó para decirle que habían encontrado a Daniel muerto en la cama, su padre cayó en una gran depresión. Un par de meses antes, le había prometido pasar con él su cumpleaños, pero salió aquel proyecto y no pudo decir que no. No pasaba el día en que no pensara en ello. Si le hubiera visitado, si hubiera estado con él, quizás él no se hubiera sentido tan solo, no hubiera bebido tanto whisky y quizás aquel maldito coágulo nunca hubiera subido a su cerebro. Porque era eso lo que le había matado, un ridículo trocito de sangre

CAPÍTULO 4:

  • ¿Qué aporta al cuento este capítulo?
  • ¿Cómo ves tú la relación entre Bea y su amiga?

- ¡Qué día tan maravilloso!

- Sí, ya era hora de que viniera la primavera. Estaba harta de tanta frío…

- Ha sido una idea estupenda la de la excursión en bicicleta, lo tenemos que hacer más a menudo.

- Sí, tienes razón.

- ¡Ah! , ¿a qué no sabes a quien vi el otro día?

- Dime.

- A Diego. Estaba en un parque con una mujer embarazada. Iban cogidos de la mano y por la forma en que se miraban se veía que estaban muy enamorados. No sabía que se había casado.

- Yo tampoco, pero me alegro por él, era un chico interesantísimo. Ya sabes que después del día de la fiesta que te conté, le seguí encontrando en un montón de sitios pero siempre le dejé tan claro que no quería nada con él, que nunca me llamó.

- ¿Te arrepientes?

- No, no, en absoluto. No me gusta la idea de saber que sería viuda al año que viene. Bueno, pero háblame de ti. ¿Alguien interesante al que yo debiera conocer?

- Bueno, el otro día en el gimnasio conocí a un escultor. Con lo que a mí me gustan los artistas…

- Bueno, ¿y?

- Que me invitó a tomar un café, y después salimos un par de veces hasta que yo le invité a mi casa a cenar. Pero ya sabes, se empieza a ahondar en el terreno personal y una cosa nos llevó a la otra y ... no, no fue como lo tuyo con Diego, que parecías la policía, pero la relación se estaba volviendo seria y me imagino que LA PREGUNTA tenía que ser formulada.

- ¿Y sabes cuántos años le quedan?

- Bueno, pues nos dimos cuenta de que él va a morir treinta años más tarde que yo. Resulta que viene de una familia muy longeva.

- Pero eso no importa, tú tienes todavía veinte años de vida. Tenéis un montón de tiempo para estar juntos…

- Sí, sí, me imagino que él preferiría una mujer que le acompañara en su vejez pero como todavía lo ve un poco lejos, quizás tenga posibilidades.

- ¿A ti te gusta?

- Sí, mucho, de verdad. Creo que quiero seguir adelante, aunque sé que existe el peligro de que él secretamente se dedique a buscar a una mujer que se muera en el mismo, sino mes, al menos año y cuando la encuentre, pues que me deje.

- Ya, pero al menos no sabes cuándo eso va a pasar, así que como dice mi madre, todavía tienes esperanzas…

Capítulo 5:

¿Cómo es la relación de Bea con su madre?

¿Qué te parece el final del cuento?

- Mamá, ¿cómo estás?

- Feliz, hija, disfrutando cada día.

- Pero mamá, tendrías que descansar, es que no paras…

- Ya sé hija, pero tengo toda la eternidad para descansar. Todavía me faltan muchas cosas por hacer…

- ¿Qué estás haciendo ahora?

- Pues ya sabes que siempre había querido saber más de Historia así que me he apuntado a un curso on-line. Ahora estamos estudiando la época del colonialismo. ¡Qué vergüenza! Pensar que nosotros tenemos cerradas las fronteras a todas las personas que quieren emigrar aquí. ¡Claro, como a nosotros nos va ahora bien! Me acuerdo de cuando los españoles tenían que ir por el mundo buscando trabajo porque aquí se morían de hambre. Lo del colonialismo es difícil de imaginar, que de repente aparezcan unas personas y te digan, ahora esta tierra es nuestra y vosotros tenéis que trabajar para nosotros y no sólo eso sino que tenéis que abandonar vuestras costumbres, religión e incluso lengua. A partir de ahora tenéis que hablar, hacer y pensar como nosotros y mejor será así porque si no os mataremos. Anda, y todo con el beneplácito de la iglesia. En fin que cuanto más sé, más sufro por todas las injusticias que hemos cometido. Pero bueno, cariño, cuéntame tú, ¿cuándo me vas a presentar a tu nuevo novio?

- ¿Qué novio?

- Ese que te está haciendo tan feliz, que te brillan los ojos y que te mantiene tan ocupada que por primera vez en muchos años ni siquiera me has llamado esta semana.

- Ay, mamá perdona.

- No hija, si estoy contentísima por ti, ya sabes que tienes madre para rato, pero es que me muero de curiosidad por conocerlo…

- No sé cómo lo has hecho siempre pero nunca he podido ocultarte un secreto.

- Pues porque cariño creciste dentro de mí y hay una parte que todavía nos une y siento lo que tú sientes. Ahora cuéntame, ¿quién es ese chico tan listo y con tan buen gusto que ha elegido a mi hija?

- Vale, te va a gustar. Se llama Luis y es arquitecto.

- Ay, hija lo que yo necesito, ahora que quiero hacer reformas en el piso…

- ¡Mamá, calla y escucha!

- Vale, vale, pero es que ya sabes que los cuartos de baño…

- ¡Mamá!

- Me callo. Soy toda oídos.

- Tiene un pequeño estudio de arquitectura en el centro y trabaja en un equipo de cinco personas.

- ¿Y dónde lo conociste?

- Bueno, pues estaba escribiendo un artículo sobre el nuevo teatro que van a construir y tuve que visitar al arquitecto. Fue un flechazo y desde ese día no paramos de llamarnos y nos vemos todos los días. Estoy tan feliz mamá. Como siga todo así, estamos pensando incluso en vivir juntos y también queremos hacer un viaje a la India este verano y …

- Bueno, bueno para. ¿Y cuándo me le vas a presentar?

- Pues ahora mismo está… ¡en el bar de abajo tomándose una caña!

- Pero hija mía ¿¡cómo se te ha ocurrido!? y yo con estos pelos.

- Mamá, estás guapísima. Ahora mismo te haces un moño, te pintas los labios y ya está. Quiero que te conozca tal y como eres. ¿Qué hay de cena?

- Pues pensaba hacer…

- ¿Espagueti carbonara?

- ¿Cómo lo sabes?

- Porque estoy viendo el bacon en la cocina y sólo lo compras cuando haces esa receta.

- Hija, ¡qué bien me conoces! Por cierto, siento preguntar pero…¿qué pasa de la EDAD?

- Pues, verás, no te lo vas a creer. Yo no sabía que existían, pero resulta que pertenece a un grupo llamado “Objetores de la Edad” que han decidido como en los viejos tiempos no saber la cita con la muerte. Han luchado mucho para poder conseguir la legalidad pero ya la tienen. En todos sus documentos pueden, como antes, escribir la fecha de su nacimiento y no de su muerte. Así que no sé cuándo se va a morir y no lo voy a saber…

- De verdad, cariño. Es mucho mejor así. Tú vive con la esperanza y la ilusión del cada día. Disfruta la vida con él y haced vuestros planes. Cuando pase lo que tenga que pasar, se afrontará. Siempre te quedará a ti o, bueno, a él, el recuerdo de los días vividos y el amor que habrá crecido dentro de vosotros, que eso no se muere cuando muere la persona. Yo con tu padre…

- Mamá, que se me va a emborrachar, ya seguiremos hablando otro día. Ahora píntate los labios y en seguida subimos y te ayudamos a hacer los espaguetis. Ya verás cómo te va a gustar.

- Sí, hija, voy corriendo, pero esto no te lo perdono, podía haber ido a la peluquería, que me tengo que teñir y me he comprado…

- ¡Mamá!

- ¿Qué?

- Nada, que te quiero mucho.

Como preparación al trabajo escrito el segundo año podemos proponer después de la lectura del texto que en parejas confeccionen un nuevo capítulo. Por ser la primera vez, lo realizarán en parejas y con una extensión de unas 300 palabras. Es muy sencillo y corto para que se vayan preparando para trabajos más exigentes. Si quieres recordar más sobre este componente de la evaluación vete a estas dos páginas.

Para ideas generales : Trabajo escrito literatura

Para ideas sobre la evaluación ( trabajo escrito)

Con un compañero/a realizaréis un trabajo escrito. Debéis:

  • escribir unas trescientas palabras
  • escribir un nuevo capítulo, cambiar el final o entrevistar a uno de los personajes
  • añadir una fundamentación del trabajo (unas 60 palabras) en la que presentáis el trabajo y la obra literaria, especificáis el objetivo/s y explicáis cómo lo habéis logrado.

Reflexión

¿Qué funcionó bien?, ¿qué no funcionó? ¿qué cambiarías para la próxima vez que utilizas esta actividad?

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Comentarios


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