El papel del profesor

Nuestro papel consiste en ayudar a los alumnos a “aprender español” de la forma más efectiva posible. Nosotros somos unos facilitadores de la enseñanza y el aprendizaje.

 Los profesores nos tenemos que encargar de:

  • Un buen conocimiento de nuestra materia, de los contenidos y también de los recursos que están a nuestra disposición.
  • Una buena planificación del curso y de cada clase donde cuidemos el control del tiempo, la progresión y variedad de actividades y los contenidos.
  • Un estudio de la dinámica de grupos y el cuidado de nuestra posición física en el aula.
  • La utilización del tiempo en el que hablamos nosotros, los alumnos y que tiene lugar el silencio.
  • La corrección y el modo y el momento en el que la realizamos.
  • Las instrucciones que deben ser claras y efectivas.
  • La comprobación continua de que los alumnos nos siguen y de que están entendiendo lo que estamos trabajando.
  • El uso de un continuo feedback.
  • La observación constante y atenta de cada aprendiente así como de una escucha de forma activa a cada alumno

Carl Rogers, el gran psicólogo dijo: “Los profesores para ser facilitatores deben ser reales y genuinos, prescindiendo de máscaras de superioridad y omnisciencia. Los profesores necesitan tener una confianza genuina, aceptación y una apreciación de la otra persona, el alumno, como un individuo que merece la pena y tiene sus valores. Los profesores necesitan comunicarse abiertamente y empáticamente con sus alumnos y viceversa.”

Debemos cuidar al mismo tiempo de desarrollar una buena relación con los alumnos para lo que debemos …

Ser sinceros y honestos. Hablar con ellos sobre sus experiencias y preocupaciones al aprender la nueva lengua, conseguir que los alumnos puedan compartir con nosotros cómo se sienten a lo largo del curso.

Escucharles de una forma activa. Tenemos que acostumbrarnos a escuchar a los alumnos como personas y no sólo en busca de su corrección lingüística. Acostumbrarnos a que no nos importe sólo cómo lo dicen sino también lo que dicen.

Observar la actuación de los alumnos. Deberíamos no pensar tanto en nuestra actuación y observar más a los alumnos mientras están aprendiendo. Por esta razón es importante realizar abundantes actividades en grupos y parejas.  Al no estar centradas estas en nosotros, nos permiten más fácilmente observar a los alumnos, ver cómo funcionan los grupos, cómo están trabajando. Nos damos mejor cuenta de las dificultades a las que se van enfrentando y cómo las van superando, los que necesitan más o menos ayuda.

Tener un buen contacto visual. Tenemos que estudiar y tener mucho cuidado primero con nuestra posición física y luego con el hecho de incluir a todos los alumnos con nuestra mirada y por igual.

Utilizar el feedback. El aprendiente necesita saber continuamente qué está haciendo bien y qué no. Debemos informar a los alumnos de su progreso y reflexionar con ellos sobre su mejor forma de aprender.

Compartir responsabilidades. Somos un grupo y los éxitos o fracasos tienen que ser compartidos. Hay que hablar con los alumnos sobre el progreso que están haciendo y buscar siempre la posibilidad de cambiar lo que no está funcionando. Ellos son también los responsables de su aprendizaje.

Cuidar de nosotros mismos. Debemos observar dónde invertimos nuestra energía positivamente y dónde la quemamos. Deberíamos tener cuidado de no ponernos en situaciones de tensión donde durante mucho tiempo toda la atención y la responsabilidad está centrada en nosotros. El profesor debe sentarse, hacer pequeñas pausas durante la clase, mientras los alumnos trabajan, para reflexionar y tomar decisiones sobre la clase que está teniendo lugar.

Trabajar la disciplina. Se trata de tener un control de la clase sin ser autoritario. Cuanta mayor disciplina hay en una clase, menos castigos y situaciones intimidatorias existen. Se trata de que haya una confianza y respeto total mutuo, un compromiso de negociación entre docente y aprendiente. Tenemos intentar conseguir…

·   que se lo pasen bien en clase, que les guste y apetezca hacer lo que están haciendo.

                .   que sean responsables y entiendan porqué están haciendo las cosas.

                ·   que vean su progreso, lo que están aprendiendo y todavía lo que necesitan mejorar.

                ·   que tengan conciencia de grupo, un sentido de comunidad en la clase.

 Y para conseguir esto deberemos:

                 ·  Hablar con ellos individualmente tratando de llegar al fondo de por qué esta persona no quiere o no puede aprender.

                 ·  Hablar con sus padres y sus otros profesores para averiguar si el comportamiento de ese alumno es similar en las otras clases y en casa.

                 ·  Darle la responsabilidad a cada alumno/a, haciéndole ver que tenemos grandes esperanzas y que creemos en él /ella.

                 ·  Crear pequeñitos objetivos que vayamos consiguiendo juntos.

                 ·  Instalar pequeñas rutinas y tradiciones.

Al principio del curso es necesario negociar con los alumnos para poner las bases a una serie de reglas y procedimientos. Todos tenemos que saber lo que esperamos unos de otros y las consecuencias que existen de no cumplir lo acordado. El factor humano en la enseñanza es con seguridad el más importante, el que nos abre todas las puertas hacia un buen aprendizaje. Por ello no olvidemos:

Conocer bien a los alumnos y tratar de que se conozcan entre sí. Podemos darles unos cuestionarios los primeros días de clase para conocerlos y realizar actividades y juegos que sirven para conocernos mejor del tipo “busca a alguien que” o “busca con tu pareja tres cosas que tengáis en común”.

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