El retrato fotográfico I

Luis Priamo explica que “[l]a relación entre vida privada y fotografía se articula, históricamente, a través de tres tipos de imágenes”: los retratos de estudio, destinados a usos privados y que testimoniaban los vínculos y afectos más profundos; las fotografías tomadas fuera del estudio del fotógrafo, que documentaban la cotidianidad de las personas y las familias; y las fotos de costumbres, realizadas, primero, por los documentalistas y, luego, por los fotógrafos de prensa.

La fotografía familiar, como testimonio de la vida privada, no deja de tener una faceta ficcional, ya que, como vimos, toda fotografía es un constructo que tiene como elemento primordial la mirada del fotógrafo. La mirada del fotógrafo a través de su lente, por un lado, estará determinada por su subjetividad creadora y, por otro, representará “la mirada de los otros, el ojo social introyectado en nuestra sensibilidad y reflejos”.

A principios del siglo, en la Argentina, época en la que se sitúa la historia de Gertrudis, el retrato (individual, grupal) se caracteriza por ser una “imagen de sí para los otros, es decir, imagen privada o íntima volcada hacia el afuera y, por lo tanto, expuesta a los social”. Una identidad social.

1. En el cuento de Gorodischer, la única foto que se sacó Gertrudis es un retrato familiar que se describe de la siguiente manera:

Descripción de la foto y sus protagonistas

Pero es cierto que era fea mi abuela Gertrudis, fea con ganas, chiquita, flaca, negra, chueca, bizca, con unos anteojos redondos de armazón de metal ennegrecido que tenían una patilla rota y arreglada con unas vueltas de piolín y un nudo, siempre vestida de negro desde el pañuelo en la cabeza hasta las zapatillas. En cambio mi abuelo León, tan buen mozo, tan grandote, con esos bigotazos de rey y vestido como un señor que parece que llena toda la foto y los ojos que le brillan como dos faroles. Apenas si se la ve a mi abuela al lado de él, eso es una ventaja. Para colmo estaban alrededor todos los hijos que también eran grandotes y buenos mozos, los seis varones y las dos mujeres: mis tíos Aarón, Jaime, Abraham, Salo e Isidoro; y Samuel, mi padre, que era el más chico de los varones. Y mis tías Sara y Raquel están sentadas en el suelo cerca de mi abuelo. Y atrás se ven los árboles y un pedazo de la casa.                                                             

Es una foto bien grande, en cartulina gruesa, medio de color marrón como eran entonces, así que bien caro le debe haber salido el marco dorado con adornos y no es que yo me fije en esas cosas: Jaia sabe que puede darse sus gustos y que yo nunca le he hecho faltar nada ni a ella ni a mis hijos, y que mientras yo pueda van a tener de todo y no van a ser menos que otros, faltaba más.

La descripción verbal de un objeto visual (en este caso, la foto) se denomina écfrasis.

Analicemos cómo se construyen las identidades de Gertrudis y León. Responde a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué aspectos de ambos describe y contrasta su nieto Isaac, el narrador? Ejemplifica con el texto.

El aspecto físico y la apariencia (vestimenta y accesorio). Gertrudis, según él, es “fea con ganas, chiquita, flaca, negra, chueca, bizca”, usa “anteojos redondos de armazón de metal ennegrecido que tenían una patilla rota y arreglada con unas vueltas de piolín y un nudo” y siempre se vestía de negro “desde el pañuelo en la cabeza hasta las zapatillas”. León, en cambio, era “buen mozo”, “grandote”, los ojos le brillaban, usaba “bigotazos de rey”, y vestía “como un señor”.

  1. ¿Cuál es la postura del narrador frente a los personajes de Gertrudis y León, según esta descripción?

Se identifica con León, lo resalta, y la desdeña a Gertrudis.

  1. ¿Cómo se expresa la subjetividad de Isaac en la descripción que hace de sus abuelos? Señala los elementos lingüísticos que den cuenta de ella.

Gertrudis es “fea con ganas

“En cambio mi abuelo León, tan buen mozo, tan grandote, con esos bigotazos de rey y vestido como un señor que parece que llena toda la foto y los ojos que le brillan como dos faroles”.

“Apenas si se la ve a mi abuela al lado de él, eso es una ventaja. Para colmo estaban alrededor todos los hijos que también eran grandotes y buenos mozos […]”.

  1. Relee el final del fragmento, que incluye la descripción de la materialidad de la foto: “Es una foto bien grande, en cartulina gruesa, medio de color marrón como eran entonces, así que bien caro le debe haber salido el marco dorado con adornos y no es que yo me fije en esas cosas: Jaia sabe que puede darse sus gustos y que yo nunca le he hecho faltar nada ni a ella ni a mis hijos, y que mientras yo pueda van a tener de todo y no van a ser menos que otros, faltaba más”. ¿Qué valor puede tener esta descripción en relación con la noción de “identidad social” en el tiempo de sus abuelos y en el presente de Isaac?

La materialidad de la foto (la cartulina gruesa, el tamaño) da cuenta del poder económico de su abuelo. En el pasado, era un lujo para la mayoría. Esta y las otras fotos que se sacan los personajes en el cuento —excepto Gertrudis [nota: “Al otro día el fotógrafo estuvo sacando fotos toda la mañana: primero mi abuelo León solo, después con los hijos, después con las hijas, después con todos los hijos y las hijas juntos, después mis tías solas con sus vestidos bien planchados y el pelo enrulado. Pero mi abuela Gertrudis no apareció, ocupada en el tambo y en la casa como siempre”]— es una manera de presentarse ante los otros, ante la sociedad. Para Isaac, esto sigue siendo importante: resalta dos veces en el cuento el valor del marco dorado que compró Jaia para exponer la foto, pero dice que no se fija en cuánto se gasta porque de eso depende la identidad social, “no ser menos que los demás”. Hablamos, entonces, de la importancia del parecer, más que del ser.

  1. Aunque no siempre es así, en el cuento de Gorodischer, coinciden la voz y la mirada: es decir, Isaac cuenta la historia de su abuela y lo que sucede con Jaia desde su propia perspectiva. Es, en fin, un relato subjetivo. ¿De qué manera Gorodischer, como autora implícita, se distancia de su narrador? ¿Qué procedimientos puedes destacar?

En principio, construye un personaje femenino, Jaia, que se opone a su marido y se identifica con Gertrudis.

Luego, hace uso del humor y, fundamentalmente, de la ironía. Podríamos incluso decir que la ironía es un elemento estructural: Gorodischer pone la crítica al mundo patriarcal y la defensa de la figura femenina en boca de Isaac, un hombre que es hijo de ese mundo, que juzga a su abuela desde esos parámetros y que no logra comprender, por tanto, el enojo de su mujer.

Registra tus ideas en la Carpeta del alumno bajo el título “Análisis del cuento “La cámara oscura” (1983), de Angélica Gorodischer. Punto 3. Análisis de fragmentos – Identidad”.

Algunas cuestiones para recordar…

Narración/focalización

El narrador es un ser “de papel”; es decir, es un personaje creado por el autor de un texto narrativo ficcional. El narrador es el que cuenta la historia, es decir, es la voz que narra; y puede hacerlo usando la tercera o la primera persona gramatical:

  • Tercera persona. Muchas veces sabe todo lo que pasa y entonces se llama narrador omnisciente; otras veces solo sabe lo que ve y hacen otros y entonces se llama narrador testigo.
  • Primera persona. Cuenta lo que vive un personaje. Es un narrador protagonista.

En el caso de “La cámara oscura”, el narrador cuenta en primera persona, como protagonista. Y la voz coincide, en su mayor parte, con la mirada: Isaac narra desde su perspectiva, desde su punto de vista, pero también tenemos la posibilidad de conocer otras miradas sobre los hechos. La manera de mirar se denomina focalización y puede ser de diferentes tipos:

  • Focalización cero: es una mirada neutra, no comprometida y objetiva, propia del narrador omnisciente.
  • Focalización interna: es una mirada que coincide con la conciencia del que vive los hechos.
  • Focalización externa: no es neutra, pero es la propia de un testigo, que no interviene directamente en los hechos.

Consulta también “ Narración” en la Caja de herramientas.

Subjetivemas

El enunciador siempre deja huellas en su enunciado a través de elementos lingüísticos que dan cuenta de la actitud del hablante frente a los hechos, como los subjetivemas (link) y los modalizadores del discurso. Encontramos los siguientes tipos, que ejemplificamos con el cuento de Gorodischer.

Nominales (sustantivos y adjetivos)

a. Afectivos (enuncian una reacción emocional del enunciador): dulce, terrible.

b. Evaluativos

-no axiológicos (no enuncia un juicio de valor ni un valor afectivo, sino que el objeto se evalúa según características cuantitativas o cualitativas): chiquita,  bigotazos, grandote. Es una ventaja (valoración positiva). Es una desgracia (valoración negativa).

-axiológicos (enuncia un juicio de valor positivo o negativo): fea, buen mozo, suave, antipática.

Verbales

1. Ocasionalmente subjetivos

a. Verbos de sentimiento (expresan disposición favorable o desfavorable y, correlativamente, una evaluación positiva o negativa de este objeto): me duele, me gusta.

b. Verbos de decir (denotan un comportamiento verbal):

-toma de posición acerca de la verdad: suponer.

-juicio acerca de la fuerza con que se dice algo: advertir, amenazar.

-descripción del modo en que se dice algo: contar, pedir.

-especificación del modo de realización fonética: gritar.

c. Verbos de opinión (aprehensión intelectual): sabe.

2. Intrínsecamente subjetivos

Implican evaluación (axiológicos): berrear.

Adverbiales

Por ejemplo: tan buen mozo, francamente.

Modalizadores

Lógicos

El emisor expresa su posición o actitud ante el hecho que relata:

  • Certeza: es cierto que
  • Duda: a lo mejor (=tal vez), no sé si (dudo), acaso, quizás, tal vez,  podría ser...
  • Probabilidad/improbabilidad: probablemente...
  • Posibilidad/imposibilidad: (no) se puede.

Apreciativos

El emisor califica su contexto subjetivamente. Encontramos, entonces:

  • Juicios de valor: por suerte
  • Locuciones adverbiales: para colmo, por suerte, por desgracia, con solidez...
  • Verbos: creer
  • Adjetivos calificativos: lindo (nombre), útil
  • Interrogaciones y exclamaciones retóricas: ¿quién entiende a las mujeres?

Adaptado de Kerbrat-Orecchioni (1986). La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Buenos Aires: Hachette.

Otras expresiones subjetivas que aparecen en el cuento: “bigotazos de rey”, “vestido como un señor”, “parece que llena toda la foto”, “brillan como dos faroles”.

2. La fealdad de Gertrudis parece marcar su identidad. ¿Qué otros aspectos de su historia de vida o de su personalidad la determinan, desde el punto de vista de Isaac? Enuméralas y ejemplifica con el cuento. Registra tus ideas en la Carpeta del alumno bajo el mismo título.

Respuesta orientadora

La identidad de Gertrudis está determinada por:

  • Su nacimiento sobre la planchada del barco. Ello dificulta determinar su nacionalidad. “Es que no hizo nunca nada bien ni a tiempo, ni siquiera nacer […].cuando el barco atracó, en ese mismo momento a mi bisabuela le empezaron los dolores del parto y ya creían que mi abuela iba a nacer en cubierta entre los baúles y los canastos y los paquetes y la gente que iba y venía, aunque todavía no sabían que lo que iba a nacer era una chica. Pero mi bisabuelo y los hijos tuvieron que ir a tierra porque ya iban pasando casi todos, y mi bisabuela quedó allá arriba retorciéndose y viendo a su familia ya en tierra argentina y entonces pensó que lo mejor era que ella también bajara y su hijo fuera argentino. Despacito, de a poco, agarrándose de la baranda y con un marinero que la ayudaba, fue bajando. Y en medio de la planchada ¿qué pasa? Sí, justamente en medio de la planchada nació mi abuela”; “De entrada nomás ya hubo lío con ella. Mi abuela ¿era argentina o era alemana? […] Al final fue argentina, no sé quién lo resolvió ni cómo, probablemente algún empleado apurado por irse a almorzar […]”.
  • Sus padres no habían pensado un nombre para una hija mujer. Solo tenían nombre de varón. “Gertrudis” es un nombre que no la identifica como mujer rusa judía: “Nada, no tenía nada, ni nombre tenía, un buen y honesto nombre judío, Sure o Surke, como las abuelas de los demás, no señor: Gertrudis.”
  • Hablaba poco: “[…] parecía muda, tan poco era lo que hablaba”.

“Gertrudis no vale porque es fea. Ni un nombre (primer rasgo identitario de todo ser humano) le concede su familia. La madre, agotada después del parto, no tiene fuerzas ni para pensar en un nombre para su hija cuando el empleado de migración debe inscribirla; por lo que es él el que sugiere llamarla Gertrudis. El narrador subraya que ni siquiera tuvo la dignidad de tener un nombre judío, y con esto se refuerza la negación de una identidad vinculada a una tradición y a una cultura”, explica Verónica Alcalde.

3. ¿Qué párrafo del cuento, vinculado con el que estamos analizando, refuerza esta perspectiva despectiva del narrador respecto de su abuela y qué significados aporta?

“Mi abuelo León no había nacido en la planchada de un barco, ni alemán ni de ninguna otra nacionalidad. Había nacido como se debe, en su casa o mejor dicho en la de sus padres, y desde ese momento hizo siempre lo que debía y cuando debía, por eso todo el mundo lo quería y lo respetaba y nadie se rio de él y nadie pensó que era una desgracia para la familia”.

Transmite la idea de que la gente tenía una consideración muy distinta de León que de Gertrudis. Gertrudis nació sobre la explanada del barco y esto es visto como el primer problema que trajo a la familia. León nació en su casa. El sentido implícito refiere siempre a Gertrudis: a ella también se refiere en la segunda porque, según el narrador, ha sido el hazmerreír y una desgracia para la familia. 

4. ¿Qué vinculaciones temáticas puedes establecer con la transposición fílmica de Menis?

Respuesta orientadora

Invisibilización. Fundamentalmente, no tener nombre es una primera forma de invisibilización; no tener nacionalidad la mantiene en un “limbo”, en un margen; el silencio es una forma de ocultamiento, de autoinvisibilización, pero también es, de algún modo, un silencio impuesto por provocado.

MONOGRAFÍA

Como vimos, Gorodischer apela al humor y a la ironía a lo largo de todo el cuento. Incluso sugerimos que la ironía podría ser considerado un elemento estructural. Este podría ser un tema apropiado para una Monografía de Estudios de Lengua y Literatura de categoría 3.

De allí que una posible pregunta de investigación podría ser: ¿En qué medida la ironía funciona como un elemento estructurante de la crítica al mundo patriarcal en el cuento "La cámara oscura", de Angélica Gorodischer?

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